Multivak La máquina que soñó ser un hombre

El Ávila se incendia poco a poco

03.22.2010 · Publicado en Reflexiones

Otro incendio en el Waraira
Foto cortesía Alex Lanz.

A mis amigos de Caracas y de las zonas afectadas de Miranda y Vargas:

Lamento ver como el Ávila que me cautivó en ese tiempo que compartí con ustedes, ese Ávila que subí caminando con mi pana Enio, quien con paciencia me animó no sólo a subirlo, sino a llegar hasta Sabas Nieves, con la promesa de los famosos heladitos. Ese Ávila omnipresente que no podía dejar de ver, inmenso, verdecito, misterioso. Ávila Mágica en donde me enamoré estando en Caracas, que me enseñó lo que es estar dentro de una nube, me enseñó a temerla y respetarle. Ávila inmenso que siempre atesoraré en mi corazón, vaya donde vaya.

El ver tantas imágenes hoy de ese mismo Ávila incendiarse me ha provocado una conmoción, no sé si es porque estoy un poco resentido por varias cosas que han sucedido y aún suceden, la muerte de mi Bugsy, la triste necesidad de desincorporar a la señora que nos ayudó durante tanto tiempo en la casa, especialmente con la enfermedad de mi abuela, y bueno, los miles de pequeños problemas y achaques que cuando se juntan y acumulan pues, te forman un nudo en el pecho.

Lo cierto es que todo eso hoy, al ver las imágenes del Ávila en llamas, ha causado un derrumbe sistemático dentro de mi, y no es que esté haciendo modelos del cerro con puré de papas al estilo “Encuentros cercanos del Tercer Tipo”, es que hoy me he detenido, no he tenido ánimos de nada, hoy celebramos el cumpleaños de mi sobrino, que es por decirlo de algún modo, toda la fe que me queda de lo puro y bueno en este mundo, y he llegado tarde porque he estado como un zombie, como una sombra, como a medio estar.

El Ávila significaba para mi algo que simplemente estaba hecho para perdurar, eterno, estático. Era obvio que tanta sequía eventualmente cobraría víctima, no hay que buscar culpables porque la naturaleza tiene su propia dinámica. En todo caso, nosotros no hemos hecho mucho tampoco por cuidar los regalos que esta tierra tan maternal nos ha dado. Esa aparentemente infinita teta llena de agua limpia y potable, hicimos nuestro mayor esfuerzo en abusar de ella y sacarle.

Moraleja no pro-ambiental, porque ya todos estamos viejos y ya tenemos que saber las consecuencias de nuestro estilo de vida, me parece que el Ávila, aún en este momento tan triste, al igual que el Ave Fénix nos enseña que hay vida después de la vida, que vivir no es sólo el simple acto de vivir estático, vivir es resistir, adaptarse a todos los cambios, a lo bueno, a lo malo y a lo peor. El significado de “Ser”, es perdurar, y seguir “Siendo” aún después de la catástrofe. Mañana cuando podamos ver la magnitud de lo que hicieron las llamas, lógicamente nos encontraremos con Ávila diezmado, seguramente será una visión impactante, pero hay que recordar que el Ávila es un alma vieja, recuerden que en Ávila ya vivía en Caracas antes que ustedes, y Dios sabe que fue el Ávila quien les enseñó a ser caraqueños, a ser gente fuerte, gente llena de ánimo todas las mañanas, gente trabajadora, gente dedicada, así los recuerdo.

El Ávila se recuperará, y seguirá siendo por muchos años un imponente símbolo mágico, cautivador y misterioso.

El tiempo no pasa como si nada.

02.28.2010 · Publicado en Reflexiones

Algunas cosas son difíciles de poner en palabras, al menos sin perder esta especie de ilusión de “frescura” o de cool que debemos tener untado de manera permanente en esta vida moderna. El día de hoy todos estamos queriendo demostrar algo, algo que nos hace parecer parte funcional de una sociedad, cualquier cosa menos parecer unos perdedores. Ser perdedor es el terror moderno, el nuevo coco, un estigma indeseable. Pero de ese tema tengan por seguro que podré extenderme en otro momento.

Lo cierto es que en la medida que la edad va en aumento, muchas de esas consideraciones, normas e ideas se convierten en pendejadas, sandeces y estupideces, ¿me entienden? Al menos a mí me está pasando esto, ¿me convierte esto en un cerdo?. Veo dos posibilidades, o la juventud me llenó de ideas que difícilmente se podían sostener sobre la realidad, o definitivamente en la medida que envejecemos nos hacemos más idiotas.

Ahora la vida está en minuciosa revisión, así como Descartes echando todo cuanto sabía por tierra, comprobando todo desde cero, verificando resultados. También muchas preguntas del tipo “y si …”, dudas sobre si ya será tarde para hacer aquello que no se hizo, o quizás no lo suficiente. Todo esto mezclado con los usuales miedos y dudas sobre el presente y el futuro, a las que uno ya resulta estar cada vez más acostumbrado y definitivamente menos temeroso.

El sistema de ideas que mantenía la parte animal parcialmente controlada por la parte racional está sucumbiendo, esto aunado con un cambio en los estándares, un nuevo y exageradamente poderoso deseo de aventura, hambre de acción y sentido de aventura que me asusta, sí, irónicamente me asusta. Este es un momento de la vida interesante para emprender cualquier aventura antes inimaginable, sólo hay que vencer los miedos, saltar a lo desconocido, sin paracaídas.

Perfecto animal

09.20.2009 · Publicado en Reflexiones

En momentos cuando un amigo, familiar o conocido y yo nos damos permiso de filosofar, o lo que es igual, de perder el tiempo intentando razonar sobre cuestiones imposibles de entender, siempre al final, inevitablemente, aparece la pregunta: “¿entonces para qué estamos acá? ¿qué es la vida, el mundo? ¿de qué sirve?”.

No hay humano en el mundo con una respuesta a eso, existen tantas conjeturas como personas o religiones, y para los verdaderamente sabios, son preguntas que desencadenan la realización de nuevas preguntas infinita y recursivamente.

En fin, aquí estamos estancados con el resto de los animales. Pues eso somos, y así nos comportamos. Recordemos esto cada vez que nos llenemos de rabia, cuando nos obsesionemos ciegamente por algo, cuando nos aferremos, cuando nos apeguemos, etc. En fin, cada vez que nos portemos como perfectos animales, porque al menos los animales tienen razones válidas para lo que hacen, y de hecho, la mayoría de los animales que conozco son mejores personas que yo y que muchos que he tenido la suerte de conocer.