Multivak La máquina que soñó ser un hombre

Sean eternos los laureles que supimos conseguir

07.21.2011 · Publicado en Reflexiones

Lo cierto es que este es nuestro bautizo de fuego en el fútbol, luego de tanta desesperación y apatía, de un inmenso vacío de héroes juveniles, finalmente brilla una luz por allá al final del túnel.

Es la vinotinto, otro tiburón para el estanque, y no hay que temer, no debemos temer a nuestros gloriosos vecinos, como dicen acá, “mientras más masa, más masamorra”, ¿cierto?. Ser campeón de fútbol en América del Sur no tiene nada que ver con ser campeón en Asia o en América del Norte, acá salir a jugar fútbol con tus vecinos y soportar los 2 tiempos sin huir llorando ya es mucho decir. Y hacer lo que hoy por primera vez logró la vinotinto, ha sido decir demasiado.

Me gusta mucho un pasaje del himno argentino, dice: “Sean eternos los laurales que supimos conseguir”, en mi entendimiento, el nos deja una tarea, sobre todo a quienes han logrado lo impensable, como la vinotinto. La eternidad no se consigue lamentándonos en el amarillento césped del ayer del juego que perdimos, la eternidad nos espera en otro lugar, otro tiempo, pero cuidado, no se llega sentado sobre un reloj, automáticamente, se llega con esfuerzo, trabajo y mucho apoyo de todos, especialmente de la nosotros como fanáticos.

Así que el trabajo es bastante, ¿vinotinto campeón mundial? Es posible, ¿pero todos hemos hecho la tarea? Porque la vinotinto si, ¿y nosotros?

Larga y próspera vida a la Vinotinto :’)

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